UN BESO
Un beso,
sólo uno.
Al morir el día
un beso,
sólo uno.
Un beso solo
al susurrar romanzas las olas marinas,
un beso con la bruma
y uno con cada gota de rocío,
un beso en la alborada del
abanico de miradas
que juegan en tus ojos de niño.
Y en tu alma un beso,
en cada verso,
en cada coma,
un beso que me descubre
un beso que me transforma.
En la piel
y entre los dientes.
Un beso
corazón de jade,
que me arranque y dé la vida,
que me cierre la mirada al mundo,
que detenga mi pulso,
que me de impulso de aventura
y me transforme en mariposa
posada en flor de labios.
Un beso,
solo uno,
robado al tiempo,
escondido entre las primaveras encendidas.
Un beso,
sólo un beso:
que cambio el mundo entero
por contener el aliento
cosida a tu suspiro
y en el anhelo de tus labios.
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