Tengo un aguacero
En el borde de los ojos
Y unas nubes ácidas
Entre los labios…
Un adiós que se niega a pronunciarse
Un rencor por el tiempo que nos niega
La ocasión de toda paz y toda entrega,
Un reloj estrujado entre los dedos
Y una mano vacía en la que yacen
Los recuerdos de lo sido
Y ésta tristeza de ominoso silencio.
No queda ni una letra
Ni un suspiro
Ni una hoja verde en la enramada,
Todo lo lleva éste viento nuevo
Que tiene aliento de huracán,
Todo lo lleva, la promesa
La espera, la ilusión, la sed
Solo deja un árbol sin vida
Varado en la arena,
el corazón herido
Lo llevará también la tormenta
Por la cuenca del río
Y hasta el fondo del mar.
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