Seguía esperando, yo, la que no espera
sabia que en la distancia aun latia tu esencia
fresca a limón, a menta y a marina brisa
dulcemente azul , incandescente.
el viento acaricio mi cuerpo de mujer
y erizo mi piel tu risa en la distancia
la lluvia vino, las tormentas, las sequias
no en ti, perdi la fe en todo, no en tí
y te esperaba
me aferraba a pensarte vivo
sentada en los quicios de cien puertas
sembrando huertos y alimentando a las palomas
tras los cristales de todos los cuartos y todas las casas
en la luz misteriosa que huye de las ventanas a la noche ciega
en el adn de la saliva en cada timbre postal
yo te esperaba
sensible y bueno, con la mirada transparente
y el alma llena de verdad
que en tus manos podria confiar mi corazon
que en ningun puerto estaria mejor que sobre el tuyo
que nadie entenderia la desnudez de mi alma titubeante.
y te esperaba
sentada, con la mirada fija en la pantalla
pensando que tu anhelo en el espacio se arrimaba al mio
que tu corazon de niño reia con mi alegria
y tu don de caballero se ensombrecia con mi pena
y te esperaba
creyendo que tu anhelo y tu deseo y tu cariño
podian ser ecos de tan larga espera
alli estas
y callas
tus ojos son un ladron que se hurta solo la mirada
una mirada de lástima y de culpa
aun te esperaba
con la fe puesta en la punta de los dedos
con una mano abierta y extendida
alli estas
y callas
porque no hay nada que decir
y el tiempo hizo lo suyo
y ya no esperas
no esperabas.
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