Por las callejuelas ruge el viento
Tristezas y lamentos de otros mares
Y otras arenas.
La noche se queda atorada entre mis dedos
Con sus sentencias de frío y soledad
Se cuela por debajo de la puerta su humedad.
¿Quién entiende ésta tristeza que es mi herencia?
¿Quién da refugio a mi abandono?
¿Quién puede ver que soy de azúcar
Sin fruncir el ceño ni voltear la cara?
¿Quién que dice estoy,
Está cuando calan las lágrimas?
¿Dónde dejo mis pasos solitarios
Para no quedar varada en éste olvido?
¿Quién me presta sus ojos para llorar mis lágrimas?
¿Quién me presta sus manos para sostener mi alma?
¿Quién me ofrecerá su calma para descansar mi pensamiento?
¿Quién?
¿Quién que dice estaré, estará de veras?
Sierra adentro van mis lágrimas tras la tormenta
Al fin de sal, van buscando mar.
el junco no se vence con el viento
Pero mi alma muere de tanto amar.
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